Cuando la angustia crece
y te oprime el pecho, derramando
palabras por el lacrimal...
Cuando la sed de corazón nuble
tu vista y te ciegue, al ver
su bonita sonrisa...
Cogerías cada grano de arena
del reloj:
Para hacerlo tuyo;
para hacerla tuya...
Para hacerlo vuesto.
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