quequé?
viernes, 22 de noviembre de 2013
No one knows
Y la reina, sin baile, se fue. Con la cabeza erguida, dejando atrás un cajón de ropa revuelta que no llegó a planchar y una angustia que todavía espera en ese local de fina decoración, mirando fijamente a la nada, que tomaba un largo y oscuro café. Solo.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
La reina que jamás fue al baile
Jamás deslumbró a todo el mundo con uno de sus infinitos dones, escondidos adrede.
La reina alternativa que jamás fue al baile fue un misterio durante todos esos largos, pero escasos, años.
Un biombo de inseguridad ; una sonrisa encerrada que te daba las gracias de buena mañana por dejarla escapar, devolviéndote a la vida de ese estado comatoso llamado insomnio; gestos de timidez tan puros como el carácter despreocupado que fingía no tener.
La reina alternativa que jamás fue al baile fue un misterio durante todos esos largos, pero escasos, años.
Un biombo de inseguridad ; una sonrisa encerrada que te daba las gracias de buena mañana por dejarla escapar, devolviéndote a la vida de ese estado comatoso llamado insomnio; gestos de timidez tan puros como el carácter despreocupado que fingía no tener.
Un saco de miserias que llevaba como lastre en su personal via crucis, y un mundo que todavía hoy me fascina. Un mundo del que fui desahuciado. Un mundo envuelto en una cascada de pelo azabache y complejos mal formulados que me hubiera encantado desmentir uno por uno.
lunes, 8 de julio de 2013
hombre pobre
Odio tener que levantarme, odio.
Volví a ver esos ojos
y otra vez no,
no otra vez.
Volví a leer un te quiero
de tus labios,
otra vez un te quiero sin querer.
Y vi en mi cara ese miedo, todavía,
y dije: no otra vez.
Recordé ese miedo que otra vez sentía
y no me creí a mi mismo,
créeme.
Me sentí cual roble en otoño:
desnudo, pero noble.
Fuerte, pero inútil.
Fácil, pero tonto.
Me creí un niño entre tus brazos,
meciéndome a mi suerte
y sin esperar ni un cambio.
jueves, 6 de junio de 2013
Acusación.
La locura jamás apretó un gatillo,
aunque matara con cuatro paredes,
señor juez.
Si lo encerró en su cárcel
de papel y mil lágrimas,
y en él construyó su torre de Babel
y fue el mártir siempre fiel.
Si apretó con ansia el cuello
y ya ni sístole, diástole, ni historias.
Si mal obró no fue por suerte ni su gloria
ni incluso por soberbia o egoísmo.
Mas malvivió consigo mismo,
-dentro suyo-
y oh, qué tan extraño dúo! -Perfecto.
Por eso yo le digo,
señor juez:
que no hay más castigo para el loco
que la compañía del soez.
aunque matara con cuatro paredes,
señor juez.
Si lo encerró en su cárcel
de papel y mil lágrimas,
y en él construyó su torre de Babel
y fue el mártir siempre fiel.
Si apretó con ansia el cuello
y ya ni sístole, diástole, ni historias.
Si mal obró no fue por suerte ni su gloria
ni incluso por soberbia o egoísmo.
Mas malvivió consigo mismo,
-dentro suyo-
y oh, qué tan extraño dúo! -Perfecto.
Por eso yo le digo,
señor juez:
que no hay más castigo para el loco
que la compañía del soez.
martes, 19 de marzo de 2013
Hasta en tu otra vida
Nadie que escriba algo que valga la pena puede escribir en paz.
Amarga bilis y traga,
versos como puños,
golpes en mis entrañas.
Todavía era más chico
y en tu mirada me mecías,
me decías que me querías
y que un gran hombre yo sería.
Pero hoy en tu pupila derretida,
tu mirada perdida,
jamás pensé que así te vería.
Mas pese a mirar sin rumbo,
tu mirada nunca es fría,
la mirada de saber que estoy ahí
hasta en tu otra vida.
A ti, gracias por enseñarme a ser quien soy.
Amarga bilis y traga,
versos como puños,
golpes en mis entrañas.
Todavía era más chico
y en tu mirada me mecías,
me decías que me querías
y que un gran hombre yo sería.
Pero hoy en tu pupila derretida,
tu mirada perdida,
jamás pensé que así te vería.
Mas pese a mirar sin rumbo,
tu mirada nunca es fría,
la mirada de saber que estoy ahí
hasta en tu otra vida.
A ti, gracias por enseñarme a ser quien soy.
domingo, 3 de marzo de 2013
Pensar-hi
Cuando la espina en tu dedo
viene sin rosa rojiza,
rojiza es tu suerte
se erizan tus pelos al sentir la muerte.
Asusta que pase;
no volveré a verte...?
jueves, 14 de febrero de 2013
Verdad
No hay flor más marchita
que las lágrimas de una madre,
Ni pecado más grave
que las caricias que no se dan.
Pues si las ratas de cloacas
son deseos quinceañeros,
sin más remordimiento
de mirar a sus adentros.
Las mujeres encerradas en castillos
son diabéticas sin cencerro.
El que es cuerdo y vive,
ni vive ni es cuerdo.
que las lágrimas de una madre,
Ni pecado más grave
que las caricias que no se dan.
Pues si las ratas de cloacas
son deseos quinceañeros,
sin más remordimiento
de mirar a sus adentros.
Las mujeres encerradas en castillos
son diabéticas sin cencerro.
El que es cuerdo y vive,
ni vive ni es cuerdo.
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