viernes, 22 de noviembre de 2013
No one knows
Y la reina, sin baile, se fue. Con la cabeza erguida, dejando atrás un cajón de ropa revuelta que no llegó a planchar y una angustia que todavía espera en ese local de fina decoración, mirando fijamente a la nada, que tomaba un largo y oscuro café. Solo.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
La reina que jamás fue al baile
Jamás deslumbró a todo el mundo con uno de sus infinitos dones, escondidos adrede.
La reina alternativa que jamás fue al baile fue un misterio durante todos esos largos, pero escasos, años.
Un biombo de inseguridad ; una sonrisa encerrada que te daba las gracias de buena mañana por dejarla escapar, devolviéndote a la vida de ese estado comatoso llamado insomnio; gestos de timidez tan puros como el carácter despreocupado que fingía no tener.
La reina alternativa que jamás fue al baile fue un misterio durante todos esos largos, pero escasos, años.
Un biombo de inseguridad ; una sonrisa encerrada que te daba las gracias de buena mañana por dejarla escapar, devolviéndote a la vida de ese estado comatoso llamado insomnio; gestos de timidez tan puros como el carácter despreocupado que fingía no tener.
Un saco de miserias que llevaba como lastre en su personal via crucis, y un mundo que todavía hoy me fascina. Un mundo del que fui desahuciado. Un mundo envuelto en una cascada de pelo azabache y complejos mal formulados que me hubiera encantado desmentir uno por uno.
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