-Viejo, hoy necesito contarte. No de puñales clavados en mi espalda por mala fortuna hallada entre dos piernas, hoy quería mostrarte mi mas profunda herida; causada por tan ojos azules que ya no sé ni en que mares navego, ni si voy ni si vengo, ni si estoy ni si muero, ni si soy ni si es, pues el mar es muy grande y hay demasiado azul.
-Si navegante de los amores eres y no encuentras más camino que el de la perdición, no uses el mapa de la razón, usa la brujula de tu corazón.
-Te ha quedado muy bonito, pero la realidad supera tu ficción, he usado tal brujala y lo dicho, la perdición. Y la verdad es que no encuentro más que muros y golpes en mi camino.
-Indecisión!
-Qué?
-Lo que oyes tonto mío, no es más que indecisión lo que nubla tu rumbo y debes desquitarte si quieres de verdad encontrar los tesoros que te aguardan.
-No me hables de tesoros, ya me han hecho suficientes promesas malpintadas, seguramente será indecisión y por ella he pasado por la perra enferma que ha oscurecido mis dias dejando atrás el azul del mar dónde podía estar tranquilo.
-Un mar azul encontrarás no será el esperado, o quizás sí. El tiempo y tu corazón dirán.
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